
Una credibilidad que nace de la propia convicción del artista para dedicar todo el tiempo y talento necesario en conseguir ahondar en ese universo propio hasta donde sea necesario. Hasta donde sea posible y por mucho que duela. Porque el artista tiene que tener presente que toda experiencia vital conlleva jirones de la existencia. Eso está al alcance de muy pocos, de unos pocos elegidos, y Quique González es uno de ellos
